lunes, 21 de octubre de 2013

Desencarnación 2: Acerca de los velatorios y las flores...



La verdad que nunca había ido a un velorio. Bueno, en realidad, a los 7 u 8 años, no recuerdo de quién, pero tuve que ir porque no me podían dejar solo en casa, lógicamente. Pero de más grande siempre había evadido eso. Creo que me impresionaba el hecho de ver un cadáver.

Hoy tomé una decisión distinta: una tía por parte de mi mamá había fallecido. Ya estaba mal desde hace un tiempo, por lo que, posiblemente, lo que pasó fue lo mejor, tal y como opinaba en su momento acerca de lo de mi abuelo. El tema es que me decidí a ir, más por brindar un pequeño apoyo que por otra cosa. Y así fue. No sin antes observar un detalle que puede ser muy obvio para los demás: siempre hay una florería muy cerca de las cocherías... “Las tumbas son para los muertos, las flores para sentirse bien” plasmaron los Cadillacs. Yo creo que ni tumbas hacen falta, ya he expresado que el cuerpo físico me parece algo que ya no cumple ninguna función cuando el ser que lo habitaba ya no está.

Luego de llegar, pude notar que había 4 salas. Ahí fui recordando de qué manera se lucra con estas cosas. Pero lo más importante fue que, esta vez, si vi a mi tía (o sea, la persona fallecida) en el cajón. Fue algo extraño, debo reconocerlo. Aunque su alma, probablemente, ya no anduviera más ni por ahí ni en ese cuerpo, me dio la sensación como de que estaba REALMENTE estaba descansando en paz.

Me habré quedado una media hora (solo después me di cuenta del tiempo), aunque sin hablar con nadie, más allá de haber saludado a mis familiares. Me quedé observando a la gente. Había algunos hablando, lamentándose, algunos de los más cercanos llorando y otros que podían esbozar algunas sonrisas, como para no contagiarse del clima típico de un velorio. Y a propósito de eso, en un momento empecé a bostezar. Primero, creí que era por el sueño, aunque después me pareció que sería la baja vibra del lugar. Unos minutos después, consideré que ya era hora de irme.

Es una lástima que no nos enseñen de chicos cómo es esto de la muerte, o una cosa distinta a la habitual. En la India, si no me equivoco, hay otra concepción sobre la muerte. A los más chicos se les enseña de entrada lo del abandono del cuerpo físico. No digo que no duela la partida de un ser querido, pero esto del velatorio realmente me parece un asqueroso negocio. Ni hablar, de los cementerios. El dinero que sale realizarlo es increíble.

En fin, cada uno con su creencia, pero cada uno la elige; ergo, puede elegir cambiarla si le parece necesario. No es tan fácilmente digerible, para la mayoría, lo de la desencarnación y, mucho menos, lo de la Reencarnación, pero es una interesante forma de ver la vida. Sobre todo, para los que creen en Dios, porque da la pauta de que estamos en presencia de un Ser maravilloso, que nos da la posibilidad de aprender en distintas experiencias. Si no tenemos el recuerdo de las anteriores (por lo menos no el recuerdo vivo) es porque hay faltas muy duras que cometimos y que, si las supiéramos, podrían hasta matarnos de la vergüenza. El cielo y el infierno, que queden para otro momento. Bah, verdaderos infiernos vivimos en vida, a veces. Y en verdaderos Paraísos nos encontramos, solo que no solemos darnos cuenta de que todo eso es solo un estado mental.

Y para culminar, volviendo al tema de las “faltas” (al Amor, la Ley Fundamental del Universo) que hemos cometido, es muy lógico que nos toque lo que nos toque en esta encarnación o en posteriores. Incluso, en esta misma nos mandamos unas buenas que ni hablar... Solo que no las vemos. Es cuestión de aceptar el error y luego, recordar la situación, para que no lo volvamos a cometer.


Vuelve, 
todo lo que das la vida te devuelve, 
cuando haces el mal te vuelve, 
y si das amor también”…


Axel, “Todo vuelve”.

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